6.4.06

LA RUTINA (EL TREN)


Por la vía de los días, va la vida como un tren.
Como un tren desesperado, que no llega a ningún lado,
cada vez más apurado, más violento cada vez.
Va en su ritmo enloquecido, con su carga de oprimidos
van dormidos los cansados, la esperanza la colgaron
en el clavo del olvido, van sin fe, desengañados.
Desvalidos y alienados, idealistas y mendigos,
juntan sol en los bolsillos para el hambre o para el canto,
como pan o como rayo, como luz o como abrigo...
Donde van, donde van...
Prostitutas muy astutas, que se venden con descaro
mientras otras con recato, van rezando con mesura,
entre un cura y un soldado, un beato y una pura.
Traficantes opulentes, un verdugo asalariado, un fenicio con su oficio de estafarte más barato, una monja y su rosario, intrigantes, obsecuentes,
un cafishio un confidente, y burgueses, pobres gatos.

Poderosos empresarios, compran todo con denarios.
No le dan más importancia que a la pérdida o ganancia
de su imperio monetario. No les duelen las maneras,
son capaces por monedas, de llevarte hasta el calvario.
Pacifistas y exaltados, convencidos o comprados,
apocados triunfalistas, mequetrefes de la moda,
respetables sinvergüenzas que se mezclan con los sabios,
energúmenos de turno, moralistas en desuso,
con las vueltas de la noria, van perdiendo la memoria,
con la gloria y los abusos y el poder que los traiciona
se convierten en corruptos, los peores de la historia.
Donde van, donde van...
Van los nobles sin un cobre, van los pobres que son nobles, va el payaso y el gracioso, el obrero y el ocioso,
con el intelectualoide, el honrado y el mafioso,
va el burócrata y el ácrata, aristócratas y esclavos, nuevos ricos y enchufados, el tirano y el demócrata.
Llora el bueno, ríe el malo, el mediocre y el tecnócrata
el enano que ha crecido y se siente un dios subido,
a su triunfo de cartón, y que esconde en el dinero sus miserias de rastrero y su cola de ratón.
Va el idiota y el valiente, el patriota, el mercenario, el travestí y el fumado el eterno indiferente
que se esconde tras el diario, de sí mismo y de la gente. Van los niños olvidados, la ternura sin amparo,
la inocencia traicionada por tabúes, por engaños,
estos niños están listos y mañana marcharán
en el tren desesperado que no llega a ningún lado, que no sabe a donde va, con un grito desgarrado,
que lástima los costados de la enferma sociedad
Libertad, libertad, libertad...

Recitado

A la calle
a buscarlo al torbellino,
a la infame carrera sin sentido,
a poner el pie al que viene al lado.
A vender hasta la madre, a ser vendido.
A besar el pie del amo
a oxidarse en las fábricas, como una máquina más,
en el olvido.
O tragar siglos de sellos y de tinta,
ser un expediente más en la oficina.
Vamos, que el pan no nuestro de cada día
todo lo justifica.
Nada de versos, ni de pájaros,
no se permite, ni un sueño, ni poesía.
Los poetas están llenos de pájaros,
por eso, sueltan alas cuando abren la boca.
Compañera, si pudiéramos pararnos a oír
crecer los árboles, o intuir el aleteo
de las mariposas. Asombrarnos con los pequeños milagros
de la vida. Compañera, es que pasamos de largo casi siempre,
si pudiéramos amarnos sin violencia, lentamente,
abrirnos al sol de nuevo hijo sin pensar
si nos alcanza el bolsillo, cuando nos debería bastar la vida
para hacer la vida.
Si pudiéramos estar poro a poro y con todos los sentidos
latiendo en cada estambre, en cada pétalo,
en cada explosión vital, aún en la más mínima.
Vivir desde cada célula, intensamente pero en paz,
oler a rocío por las noches y a sol. En las mañanas
despertar sin que el martillo de los días
intente clavarnos un número a la espalda.
Si pudiéramos vivir, romper las cadenas.

RAFAEL AMOR®

1 comentario:

Crisalida3 dijo...

"Vivir intensamente"..."romper las cadenas"qué distinto sería si pudiéramos...sin cadenas ni atadura alguna ,ansiada libertad,despertando a los sentidos y encontrando la paz.Bellísimo
Besos