14.2.09

CINCO MINUTOS Y LA JUGUETERÍA



Todos los días, cuando el despertador me grita:
¡arriba carne de escritorio, toma tu portafolios!,
te esperan, la oficina, el tren, los colectivos,
las ocho horas diarias, el jefe, con sus iras.
Todos los días paso por la vidriera que me atrae,
que me atrapa, de una juguetería
y los cinco minutos que tarda el colectivo, vivo, toda una vida.

Un caballo de cartón galopa una ilusión por toda la vidriera
y un oso gordinflón pintado de marrón, ojos de lentejuelas,
a una princesa azul, con vestido de tul, gracioso se le acerca,
para bailar el vals que toca en su acordeón un viejito de cera.
Se acerca el batallón de plomo y el tambor marca su rataplán,
parecen de verdad, quien sabe a donde van, que guerra los espera.
Aldeanas de papel se asoman al balcón de alguna casa vieja,
pañuelos de color le van diciendo adiós, con lágrimas de temperas.
Pero hay un niño dios dormido en su jergón con las palmas abiertas
y todo el batallón, se queda en su lugar, ya no marcha a la guerra
y de felicidad, un mono de peluche hace sus piruetas
y bailando un minué, le va pisando el pie a una marioneta.
Sentado en su rincón, bonete de color con su boca grotesca,
hace a todos reír, entrega el corazón en cada voltereta,
un payaso de amor, un loco, un soñador, un sentido poeta,
que da felicidad y se sienta a llorar, sus lágrimas de pena.
El tiempo ya pasó, yo no soy un juguete, no me puedo quedar.
Al diablo la oficina, el tren, los colectivos, las ocho horas largas,
el jefe con sus iras, si tengo el corazón del oso de cartón,
quiero bailar un vals y ponerme un bonete,
no marchar a la guerra y ver de cerca a Dios,
dormido en su jergón, con las palmas abiertas
y después de cantar, de reír, de bailar, de saltar,
de pasar por bufón, de dar el corazón,
por que soy un poeta, un loco, un soñador,
hacer como el payaso, llorar mis penas, solo, sentado en un rincón.

RAFAEL AMOR®

24.2.07

Tomamos unos mates?


Tomamos mate?
  
Hernan Casciari del libro:"Mas respeto que soy tu madre"

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.

Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?".
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres.
Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres
serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: "¿Dulce o amargo?". El otro responde: "Como tomes vos".
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de
yerba.
La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre.
Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular.
Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un
día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...
Es la solidaridad de bancar esos! mates lavados porque la charla es buena.   
La charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!".
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, "¿está caliente, no?".
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de
encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.


¿TE SENTISTE INCLUÍDO?.... compartilo entonces con quienes alguna vez tomaste un mate.

27.11.06

Historia de Juan Verdaguer


 
Juan Verdaguer (1915 - 2001)
    
"El más serio de los cómicos. El hombre que causaba gracia con la inmutabilidad de su rostro anguloso, conmovido apenas por un rictus tanguero"

"Falleció un humorista amigo en la mayor indigencia y entonces con otros colegas decidimos hacer una colecta para enterrarlo. Me dirigí a un señor y le pedí 10 pesos para enterrar a un humorista, el hombre me dio 30 y me dijo: "Tome, entierre tres".

"Indiscutiblemente, los cómicos no son nada: nacen, viven, se mueren, los entierran, se convierten en fertilizante, crece el pasto sobre él, viene un caballo y se lo come, después de cumplido este proceso físico - químico, hay que tener cuidado dónde pisamos, porque puede ser un primo nuestro."

Juan Verdaguer encarnó a un tipo de cómico por demás particular, que detestaba el "humor pornográfico". Su personalidad era muy seria, un hombre elegante que impuso un estilo con su cigarro y su saco smoking.

Tuvo una trayectoria artística de 70 años. Conocido como "El señor del humor", el cómico nacido en Uruguay empezó su carrera cuando era niño en el circo en el que trabajaban sus padres en Argentina. Así, se formó en las artes circenses.

Pero una circunstancia fortuita alteró su previsible destino de malabarista. Su número consistía en hacer equilibrio mientras tocaba el violín en la punta de una escalera de cinco metros.

Un día se le cortó una cuerda, después se le cortó otra, y para disimular el horrible vacío de esa desgracia, empezó a contar un chiste, luego otro y otro, hasta que el público olvidó a carcajadas su accidente inicial. Con los años, y a partir de los progresivos cambios de status artístico (del circo pasó a los casinos, de los casinos al vodevil, del vodevil al cine, del cine a la televisión) fue puliendo su hallazgo, hasta modelar el personaje que se escapó de todos los clisés humorísticos.

En sus espectáculos solía tocar su violín, subía escaleras equilibrándose y caracterizado por su humor al contar chistes de calidad y de salón. Incluía en sus chistes tanto a su suegra como a su esposa, es aquí donde América adquiere la cultura del humor familiar.

Quienes lo conocían aseguraban que Verdaguer daba vueltas siempre alrededor de los mismos temas: la suegra, la esposa, el amor. Pero tenía una agudeza y una cintura humorística que le permitían reciclar eternamente sus cuentos y monólogos.

El decía, con razón, que "no hay chistes viejos sino oyentes nuevos", y también reconocía que esos oyentes nuevos estaban atrapados en una era regida por la "pornografía humorística". Tenía la esperanza, sin embargo, de que "el público se va a cansar de tanta grosería".

Verdaguer no sólo se destacó en Argentina, donde basó su carrera, sino que brindó espectáculos en varios países de América Latina y hasta filmó una película en China con el entrañable actor argentino Luis Sandrini.

Recorrió mucho mundo. Estuvo en Estados Unidos, México, Perú, Panamá, Australia. Filmó una película con Luis Sandrini en China que se llamó "Cumanchín". También viajaba mucho a Chile, a Uruguay, a Brasil.

Sin embargo, el debut humorístico en televisión que lo catapultó a la fama fue en 1961 con su espectáculo "Este loco, loco hotel", en el entonces flamante Canal 13 de Buenos Aires.

El espíritu itinerante que lo había acompañado en su juventud, cuando recorrió el mundo con sus números humorístico-circenses, se corporizó nuevamente en los últimos tiempos, más por necesidad que por aventura. Con Carlos Garaycochea y Mario Clavell protagonizaba "Masters del humor", obra teatral que obtuvo un premio ACE y le permitió recorrer el interior del país.

Pero su salud se había deteriorado, y debió suspender varias funciones. Su última actuación fue en la ciudad bonaerense de San Nicolás.

Cuando se le preguntaba por su estilo de humor, su respuesta favorita era:

"Asaltan a un hombre y lo dejan completamente desnudo, eso es comicidad. En cambio, si lo dejan en camiseta y calzoncillos, es humorismo. Yo hago humorismo, porque prefiero que la gente se quede, por lo menos, en ropa interior".

El estilo del "humor Verdaguer" también impone la obligación de no reírse nunca de los cuentos que se relatan.

Algunos ejemplos de su humor:

Está probado que en USA un hombre es atropellado cada tres minutos. No me explico el aguante de ese hombre.

- Mi hijo mayor tiene 62 años, en cualquier momento me pasa.

- Hay un antiguo refrán que dice: lo bueno si es breve es doblemente bueno. Así que buenas noches y hasta pronto.

- Tengo tantos chistes para contarles que me siento como aquel sultán, que cuando cumplió 20 años le regalaron 50 hermosas muchachas, es decir, sé lo que tengo que hacer pero no sé por dónde empezar.

- Me he pasado la vida estudiando el humorismo desde todo ángulo posible: psicológicamente, fisiológicamente, biológicamente, antropológicamente y estúpidamente.

- El otro día fui a un siquiatra. Me pidió 1.000 pesos adelantados, yo le dije: "Doctor, es mi problema el que vengo a resolver, no el suyo".

- La vez pasada me recomendaron un doctor muy bueno. No como esos doctores que lo tratan a uno del hígado y uno se muere del corazón. Éste lo trata a uno del corazón, y uno se muere del corazón.

- Papá era tan pobre que cuando pagaba el alquiler dos meses consecutivos, la policía llegaba a preguntar cómo había conseguido el dinero.

- Todos los años la cigüeña venía con un hermanito más, bueno, la cigüeña ya no venía, vivía con nosotros. Cómo sería, que cuando papá llegaba a casa del trabajo, tenía miedo de preguntar ¿qué hay de nuevo?

- No hace mucho tiempo estuvimos reunidos festejando el 101 de mi abuelo, que ya es algo que festejar. 101 años. Ahí nos reunimos todos los hermanos, primos, tíos, parientes, una fiesta lindísima. Fue una pena que él no estuviera ahí con nosotros... él murió cuando tenía treinta y siete...

- Mi esposa y yo tenemos el secreto para un matrimonio feliz: Dos veces a la semana vamos a un restaurante y disfrutamos de una rica comida y un buen vino. Ella va los martes y yo, los viernes.

- Siempre llevo a mi mujer a todas partes. Lo malo es que ella siempre encuentra el camino de regreso.

- Le pregunté a mi mujer adónde quería ir para nuestro aniversario. Ella me dijo: _ "A algún lugar en el que no haya estado hace mucho tiempo". Así que le sugerí la cocina.

- Con mi mujer siempre caminamos tomados de la mano. Si la suelto, se va de compras.

- No he discutido con ella en 18 meses. Es que no me gusta interrumpirla.

- Mi mujer tiene una tostadora eléctrica, una freidora eléctrica, una exprimidora eléctrica, una cafetera eléctrica y una batidora eléctrica. Un día, se quejó: _ "Hay tantos electrodomésticos que ya no queda lugar para sentarse". Entonces le compré una silla eléctrica.

- La última pelea fue culpa mía. Mi mujer preguntó: _ "¿Qué hay en la tele? Y yo dije: "Bastante polvo".

- El matrimonio es la causa número uno de divorcio. Estadísticamente, el 100 por ciento de los divorcios comenzó con un matrimonio.

- Sabes, querida: cuando hablas me recuerdas al mar. - ¡Qué lindo, mi amor! No sabía que te impresiono tanto. - No me impresionas... ¡me mareas!

El marido le pregunta a su mujer: - Querida, cuando me muera ¿vas a llorar mucho? - Claro, sabes que lloro por cualquier tontería....

En un día de un calor bárbaro, el marido sale del baño y le dice a su mujer: - Gordita, hace mucho calor y tengo que cortar el pasto. _ ¿Qué crees que dirán los vecinos si salgo desnudo? - Que probablemente me casé contigo por dinero...

- ¡Auxilio, socorro! ¡Amor, que llamen a los bomberooos... se quema nuestra casaaaaa! - ¡Shhhh!... Silencio, mi amor, ya llamé, pero no grites tanto. Qué necesidad hay de despertar a tu madre?!!

Una pareja de esposos discutía acaloradamente en la calle: - ¡Te voy a demostrar que no vales nada! El señor hace señas a un taxista que se detiene frente a ellos. - ¿Cuánto me cobra hasta el aeropuerto? - Hasta allá,... unos 150 pesos. - ¿Y con mi mujer? - Lo mismo. - Ya ves..., querida, no vales nada!

Juan y María se encontraron por primera vez en la playa. Se miraron, se enamoraron y muy rápido se casaron. En la noche de bodas, Juan le dice a María: - Querida, de hoy en adelante te llamaré Eva. - ¿Por qué? - Porque eres mi primera mujer. - Bueno, qué bien, entonces yo te llamaré Peugeot. - ¿Por que? - Porque eres el 206 -

Una pareja está en un restaurante. Élla le dice a él: - Mira, el joven de la corbata roja me está sonriendo. - ¡Bah! La primera vez que te vi, yo también me morí de la risa.


14.10.06

Como pájaros en el aire

 

Las manos de mi madre
son como pájaros en el aire
historias de cocina
entre sus alas heridas
de hambre.

Las manos de mi madre
saben que ocurre
por las mañanas
cuando amasa la vida
hornos de barro
pan de esperanza.

Las manos de mi madre
llegan al patio desde temprano
todo se vuelve fiesta
cuando ellas vuelan
junto a otros pájaros
junto a los pájaros
que aman la vida
y la construyen con el trabajo
arde la leña, harina y barro
lo cotidiano
se vuelve mágico.

Las manos de mi madre
me representan un cielo abierto
y un recuerdo añorado
trapos calientes en los inviernos.

Ellas se brindan cálidas
nobles, sinceras, limpias de todo
¿cómo serán las manos
del que las mueve
gracias al odio?

Peteco Carabajal


16.8.06

Eduardo Galeano


Nochebuena
 

Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.

En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.

Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:

-Decile a... -susurró el niño-

Decile a alguien, que yo estoy aquí.