29.7.10

Galeano



Ventana sobre el miedo (Eduardo Galeano) 
El gran negocio del crimen y el miedo sacrifica la justicia 


por Eduardo Galeano 

En un mundo que prefiere la seguridad a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares de la seguridad. En las calles de las ciudades se celebran las ceremonias. Cada vez que un delincuente cae acribillado, la sociedad siente alivio ante la enfermedad que la acosa. La muerte de cada malviviente surte efectos farmacéuticos sobre los bienvivientes. La palabra farmacia viene de pharmakos, que era el nombre que daban los griegos a las víctimas humanas de los sacrificios ofrendados a los dioses en tiempos de crisis. 

La industria del miedo 

El miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control social. Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo. Florece el mercado de las policías privadas y las cárceles privadas, mientras todos, quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo y prisioneros del miedo. 

Clases de corte y confección: cómo elaborar enemigos a medida 

Muchos de los grandes negocios promueven el crimen y del crimen viven. Nunca hubo tanta concentración de recursos económicos y de conocimientos científicos y tecnológicos dedicados a la producción de muerte. Los países que más armas venden al mundo son los mismos países que tienen a su cargo la paz mundial. 

Afortunadamente para ellos, la amenaza de la paz se está debilitando, ya se alejan los negros nubarrones, mientras el mercado de la guerra se recupera y ofrece promisorias perspectivas de carnicerías rentables. Las fábricas de armas trabajan tanto como las fábricas que elaboran enemigos a la medida de sus necesidades. 

El miedo global 

* Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. 

* Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. 

* Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. 

* Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. 

* La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir. 

* Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. 






Es el tiempo del miedo. 

* Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. 

* Miedo a los ladrones, miedo a la policía. 

* Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. 

* Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir… 





El hambre desayuna miedo. 

El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza. 
Si usted ama, tendrá sida. 
Si fuma, tendrá cancer. 
Si respira, tendrá contaminación. 
Si bebe, tendrá accidentes. 
Si come, tendrá colesterol. 
Si habla, tendrá desempleo. 
Si camina, tendrá violencia. 
Si piensa, tendrá angustia. 
Si duda, tendrá locura. 
Si siente, tendrá soledad.


6.7.10

no son los muertos




No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fria,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavia. 


No son los muertos, no, los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos,
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.


La vida no es la vida que vivimos,
la vida es el honor, es el recuerdo.
Por eso hay muertos que en el mundo viven,
y hombres que viven en el mundo muertos



Antonio Muñoz Freijoo




31.5.10

MI BANDONEON Y YO

Mi bandoneon y yo (Crecimos juntos)
Tango
Música: Rubén Juárez
Letra: Julio Martín
A veces se me hace que nació conmigo
y durmió en mi cuna pegao a mis pies.
Que fue mi juguete y mi perro de pibe
y toda la infancia la corrí con él.
Que anduvimos juntos, atorro y milonga,
desde mi bohemia, cigarro y café.
Y a veces rodamos maneaos por el suelo
y nos levantamos con la misma fe.

Mi bandoneón y yo crecimos juntos,
emparentaos, tal vez, por la pobreza...
Muchas veces reímos de alegría
y otras veces, lloramos de tristeza.
Yo le hablo de hombre a fueye, mano a mano.
Lo mismo que si hablara con la vieja.
Y cuando él me responde, se me antoja
que Buenos Aires mismo me contesta.

Sí, hermano, como siempre
con vos hasta que muera...

Si yo a mi bandoneón lo llevo puesto
como un cacho de tango entre las venas.
Y está de Dios que al dar mi último aliento,
moriremos a un tiempo... mi bandoneón y yo.



Donde el poeta comparte su lecho por vez primera

Donde el poeta comparte su lecho por vez primera

Guardo la primavera

bajo mi blanca sábana.

Toco sus manos niñas,

su cintura perfecta,

sus senos como claras

palomas asustándose,

rozo sus hombros tersos,

redondos como frutos

y pronuncio en su boca

mi beso más liviano.

Guardo la primavera:

tengo el amor crecido,

tengo el amor creciendo

como luna en mi cuarto.

Decid, los amadores,

si cuando abril se cuelga

de las acacias vírgenes

hubiera algo más bello

que poseer sus brazos.

Pues yo los tengo ahora

conmigo, floreciéndose,

poblándose de pájaros

pequeños y piantes.

Decid, los amadores...

Mas no digáis, callad.

Callad, que hoy tengo el sueño

ligero y compartido

y no me atrevo ni

a despertar, no vaya

a ser que sólo sea

un sueño tanta dicha.

Afuera queda el mundo,

las estrellas rodando,

y el viento azul y leve

con que Dios se corona.

Pero la primavera

la tengo aquí, conmigo.

Callad. No levantéis

rumor. que yo, por vez

primera, en esta noche

con una rosa duermo.




Carlos Murciano

Si En Brumas Me Hablas de Carlos Murciano



Si en brumas me hablas, callo y no te digo
que en bruma no comprendo tu llamada,
ni conozco tu voz, ni la delgada

gracia de la cintura te persigo.

Si en bruma me acaricias, sumo y sigo:
caricia, más amor, más bruma: nada;
ni pájaro sangrando en enramada,
ni amapola trinando sobre trigo.

A veces va la bruma y nos rodea
y nos viste de gris y nos diluye
náufragos de su pálida marea;

la bruma que derriba y que destruye,
que a sí misma se crea y se recrea
y luego como helada cierva huye.

15.4.10

Que falta que me hacés



Que falta que me hacés
Tango
Música: Armando Pontier / Miguel Caló
Letra: Federico Silva


¡No estás!
Te busco y ya no estás.
Espina de la espera
que lastima
más y más...
Gritar
tu nombre enamorado.
Desear
tus labios despintados,
como luego de besarlos...
¡No estás!
Te busco y ya no estás.
¡Qué largas son las horas
ahora que no estás!...

Qué ganas de encontrarte
después de tantas noches.
Qué ganas de abrazarte,
¡qué falta que me haces!...
Si vieras que ternura
que tengo para darte,
capaz de hacer un mundo
y dártelo después.
Y entonces, si te encuentro,
seremos nuevamente,
desesperadamente,
los dos para los dos.

9.4.10

Con los plazos vencidos

                               

a esta altura hay que asumirlo 
no voy a jugar en boca
cuando acusas treinta largos 
otro medio campo toca
no voy a tirar paredes 
para una hinchada adelante 
mas bien saltare los muros 
que me aparezcan delante
ya se va poniendo oscuro 
y hay olor a vigilante 


no voy a ser astronauta
eso ya lo tengo claro 
ni vaquero en el oeste 
ni dueño de un auto caro
no voy a golpear mas puertas 
ni a llorar que no me abren
ni a esperar que haya vacantes 
ni a sentarme a que me llamen
que me busquen de votante
si me encuentran que me agarren

mejor hacerse la idea 
que no soy quien se esperaba
que he perdido tantas veces 
que hasta creí que ganaba
hoy tengo en vista un dinero
el tano paso el aviso 
para comprarte una vida 
y juntar los sueños del piso 
ya se asoma a la salida  
el señor de los permisos

mas vale decirlo ahora 
por si el después no aparece 
mientras da vuelta la esquina 
lo sigo cuando anochece
si sale bien marca libre
vale cuatro y as de espadas
si no sale jaula o nicho
el juego es a todo o nada 
y a lo peor dirán el dicho
se acabo lo que se daba

a esta altura hay que asumirlo 
no voy a jugar en boca 
cuando acusas treinta largos 
otro medio campo toca 
si sale bien marca libre
vale cuatro y as de espadas 
si no sale jaula o nicho
el juego es a todo o nada 
y a lo peor dirán el dicho
se acabo lo que se daba

hugo fernandez panconi